– ¿Eras consciente cuando aceptaste el empleo de que eras un falso autónomo?

 No, en absoluto. Al principio todo son promesas y buenas palabras de futuros contratos, de beneficios para todos, de aprendizaje, de carrera profesional, etc. De hecho, ves que tienes tu despacho, tu email corporativo, que figura tu nombre en los asuntos o que tratas siempre con el cliente bajo la denominación de la empresa. Todo parece discurrir como un trabajo absolutamente normal hasta que comienzas a advertir todas y cada una de las irregularidades.

 

– ¿Cómo empieza el procedimiento? ¿Por qué?

 (Por el procedimiento entiendo que es el procedimiento judicial) Como relataba anteriormente, al inicio de la relación laboral das por buenas las explicaciones y promesas que te van ofreciendo pero, con el correr del tiempo, llegan inevitablemente los problemas. El contrato que te ofrecían para regularizar tu situación te das cuenta que no va a llegar, así como las remuneraciones por tu trabajo. Llega un momento en que ya no existen más excusas y tu confianza se ha quebrado por completo, es entonces cuando, siguiendo el consejo de un buen amigo, puse una fecha límite en la cual se debía regularizar mi situación, al no suceder ese hito decido presentar un burofax al despacho al cual ni siquiera respondieron dando, por tanto, paso a la pertinente conciliación

 

– ¿Hasta dónde ha llegado tu procedimiento?

Ahora mismo hemos obtenido el reconocimiento de la relación laboral y abono de salario de manera contundente en el Tribunal Superior de Justicia, hablando, y cito textualmente de “prueba abrumadora” en una sentencia demoledora que ha sido recurrida e unificación de doctrina ante el Tribunal Supremo.

 

– ¿Conoces más compañeros o compañeras que estén en tu misma situación?

 Si, lamentablemente conozco a unos cuantos

 

– ¿Has tenido problemas después de que el procedimiento empezara para buscar otro trabajo?

Al contrario, a los pocos meses tuve varias ofertas y acabé en una de las principales firmas del país, en la cual continúo felizmente.

 

– ¿Qué figura crees que es la más acertada para el inicio en la profesión?

En mi opinión, la forma de empezar a familiarizarse con dignidad en la profesión es siendo becario mientras se terminan los estudios, después pasar a un contrato en prácticas correctamente remunerado y por los tiempos que marca la legislación.

 

– ¿Llegaste a plantear en el despacho que regularizaran tu situación? Cual fue su respuesta?

 Si, en diversas ocasiones. La respuesta siempre eran promesas de futuro que jamás se llegaban a cumplir.

 

– ¿Qué opinión tienes sobre la creación de la regulación de la “pasantía” para limitarlas en el tiempo y evitar abusos?

 Creo deberíamos imitar a otras profesiones y deberíamos tener un Convenio claro que protegiese de los habituales abusos y proteja, a su vez, la dignidad de la profesión.

 

– ¿Te has sentido arropado por otros compañeros o instituciones?

 Cuando te encuentras en esa situación te conviertes en un privilegiado espectador del alma humana. Por un lado, me he encontrado con compañeros que se desentendían, que me aconsejaban no meterme en líos y que daban por buena la existencia de estas prácticas. Por otro lado, hubo otros compañeros (debo decir con orgullo que muchos más) que acudieron a darme su apoyo sin fisuras, que les parecía algo aberrante y se ofrecían como testigos o de la manera que fuese más útil para denunciar, combatir y perseguir a los despachos que explotaban a la gente de esta manera y que campaban a sus anchas.

  En el sentido institucional debo decir que no he obtenido, por el momento, respuestas positivas. Comentada la situación a algún miembro de la Junta de Gobierno de mi Colegio Profesional, a título personal, no obtuve más que un velado silencio. Pero confío en que una vez planteada de manera formal mi petición, el Colegio pueda dar una respuesta firme ante un mal que perjudica a muchos colegiados y es una enorme mácula para la profesión.

 

– ¿Cual crees que es el motivo para que se de la figura del falso autónomo?

 Según mi parecer se dan dos factores que son perfectamente identificables. Uno es el factor monetario, es decir, abogados sin escrúpulos que no les importa mentir y explotar a compañeros más jóvenes para obtener más beneficio. El otro factor es que saben de la impunidad que gozaban hasta el momento. La mayoría de compañeros optan por no denunciar, no reclamar lo que es suyo y, de esta manera, esta gente suele quedar indemne. Pero esto es algo que, forzosamente, ha de cambiar.

 

– ¿Te ha pedido consejo algún compañero o compañera que esté en la misma situación?

 Si, varios me han llamado pidiendo consejo. Pienso que la situación es tristemente más habitual de lo que pensamos.

 

– ¿ Animarías a llegar a los Tribunales a los compañeros o compañeras que puedan encontrarse en la misma situación?

 Sin ninguna duda. Como Abogados, entiendo que debemos dotar a nuestra profesión de las más altas cotas de exigencia y honorabilidad, una vez se pervierte el sistema, todos somos víctimas. Dignificar la profesión es algo que no me puedo cansar de repetir, y, para ello, debemos adoptar una actitud proactiva frente a estas prácticas denigrantes. En ocasiones las instituciones no quieren o no pueden llegar a ejercer una función tuitiva de sus colegiados, aunque sería lo deseable, pero como dijo el poeta Ezra Pound; “Esclavo es aquel que espera por alguien que venga y lo libere”, por tanto, opino que cada Abogado es guardián del prestigio que queramos darle a la profesión.

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