En Madrid a 6 de diciembre de 2018.

Hace hoy 40 años, la voluntad legislativa que dio origen a nuestra democracia se perfeccionó con el refrendo por parte de la ciudadanía de nuestro texto constitucional. Esta norma, como piedra angular del sistema legal, debe ser contemplada como primer acuerdo de mayorías, que permitió el desarrollo de nuestro Estado de Derecho.

Tanto tiempo después, resulta de suma importancia recordar la motivación e intenciones de la propia Carta Magna, recogida en su preámbulo:

La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de: Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo.

Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular.

Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones.

Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida.

Establecer una sociedad democrática avanzada, y Colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra.”

No solo es importante conocer cuál es el fin que la Constitución se propone alcanzar, sino cuales son los medios de garantizar tales propósitos.

Y como marchamo fundamental de tales intenciones, del Estado de derecho y la defensa de los intereses de la ciudadanía, el mismo texto señala como garante, hasta en cuatro ocasiones, a la abogacía.

Es la lucha diaria por obtener justicia ente los tribunales e instituciones del abogado en solitario, y de la abogacía institucional en defensa del colectivo, la que garantiza el cumplimiento fiel de las intenciones recogidas por el legislador en nuestra Ley Fundamental.

Por ello, y en el desempeño diario de nuestro trabajo, no debe olvidarse que cada demanda, cada vista, cada sentencia, conforman, pieza a pieza, algo mucho mayor que el interés de cada uno de los ciudadanos cuyos derechos, honras y patrimonios nos honramos en representar y defender. Conforman la efectividad del mandato constitucional y la garantía de cumplimiento de los derechos y deberes por todos queridos y recogidos en la Carta Magna.

Enhorabuena compañer@s por conseguir día a día con vuestro esfuerzo y arduo trabajo la justicia y paz social deseada por la ciudadanía un día como hoy, hace 40 años.

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