Hoy, día contra la violencia de género, desde la Subcomisión de Igualdad de CEAJ queremos aprovechar la ocasión para hacer una profunda reflexión acerca de esta lacra que, en lo que va de año, lamentablemente ha costado ya la vida de 43 mujeres. Pero no solo son esas vidas las que nos preocupan, nos preocupan las de las lesionadas, las denigradas, las vejadas, las que acuden a interponer una denuncia por cualquier tipo de violencia verbal o física sufrida por parte de un hombre, y además la de todas aquellas mujeres y, especialmente, esas adolescentes que sufren algún tipo de violencia sin ni tan siquiera saber que se trata de violencia machista.

El sistema patriarcal, que tan asentado está en nuestra sociedad, ha propiciado el fomento de estereotipos en cuanto a las relaciones afectivas entre hombres y mujeres, entre adolescentes, que nos han llevado a naturalizar comportamientos machistas que nunca deberían ser aceptados. Y el mayor problema no viene por los actos de violencia evidentes y objetivos, sino por aquellos que son tan sutiles que, de la manos de un sistema que los propicia, no nos dejan identificarlos y nos lleva incluso a aceptarlos como algo natural.

Hablamos del control en las relaciones, hablamos de vigilar la ropa que se pone una chica, hablamos de sugestionar su cuerpo constantemente, de sexualizarla y de someterla a un ideal imposible de cumplir, ideal que no se le exige al hombre; hablamos de cuestionar su dignidad cuando ejerce su libertad sexual; hablamos de aceptar que el amor duele, que “si me controla es porque me quiere”. Hablamos de la incidencia de la pornografía en las relaciones sexuales, de construir relaciones de sumisión impuestas, de la violencia verbal, de controlar con quien hablas, con quien chateas y a quien sigues en redes sociales.

Las muertes, las lesiones y otras tantas manifestaciones de violencia física son solo la punta del iceberg, pero el problema es mucho más profundo y se construye a base de capas y capas de ideas, conceptos y comportamientos machistas, más o menos sutiles, micromachismos y estereotipos.

Quizás sí que haya algo que celebrar, y es que este año miles de mujeres y hombres han salido a la calle al grito de “no es no”, enarbolando la bandera del respeto a la mujer y gritando a todo un país que no queremos más víctimas silenciosas, ni silenciadas.

Hoy no es el día de analizar el debate jurídico, hoy queremos reflexionar sobre el debate social. Es importante la concienciación, y temas como el de la manada al menos sirven para poner sobre la mesa un tema candente como es la violencia machista que, como decíamos, tiene miles de manifestaciones, unas mucho más sutiles que otras.

Desde CEAJ seguiremos trabajando para concienciar a la sociedad de la importancia de hacer visible la violencia de género a todos los niveles; porque todos necesitamos que la población más joven aprenda a identificar los comportamientos machistas y, sobre todo, sea motor para erradicarlos; porque ellos son el mañana y el hoy, porque ellos tienen la llave para hacer que las 43 mujeres que han muerto en lo que va de año, y todas las víctimas que siguen sufriendo en vida, no sean más que un ejemplo de lucha dentro de unos años. Pero no solo es su tarea, la de los más jóvenes, también es la nuestra. Debemos quitarnos la venda de los ojos y aprender a identificar las conductas que hacen, que a día de hoy, sigan contándose a cientos las víctimas de violencia de género. Y seguir gritando, alto y claro, que las queremos vivas, queremos respeto y queremos una sociedad libre de violencia machista.

 

Subcomisión de Igualdad

Confederación Española de la Abogacía Joven

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